¿Por qué las cosas que no me dejaban decir?
Porque en un mundo hipócrita, dónde la gente lucha constantemente por sonreír al modo de las películas norteamericanas y a apartar todo aquello que resulta negativo, siniestro, pesimista o escabroso, alguien quiso silenciarme.
Esta es mi pequeña venganza tras algunos años sin poder expresar lo que llevaba dentro, almenos verbalmente en presencia de determinadas personas. Pero no por eso me mantuve inactiva cual volcán en su letargo.
Mi mente siguió teniendo su propia visión del mundo, las cosas y las personas; más o menos acertada, pero igual de válida y respetable que la de cualquier otro.
Cometieron el error de asociar este tipo de textos y/o pensamientos a un estado depresivo...y no siempre tiene por qué ser así...
martes, 24 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario