Y con su corazón en mano, palpitante, caliente, ella sabía que debía existir un truco, una trampa, un engaño, en todo eso.
No podía ser tan fácil, no esta vez. Y veía la sonrisa maliciosa tras su aparente cara de culpabilidad.
-¿Así de fácil...te entregas a mí?
-Por supuesto, ahí tienes mi corazón.
Pero no, con él nunca las cosas eran tan fáciles...lo apretó un poco con el puño, palpando disimuladamente a su alrededor con los dedos...
¡Lo tengo! Exclamó en sus adentros.
Sacó rápidamente una navaja que llevaba oculta en el bolsillo trasero del pantalón, y cortó el hilo de nilon que había atado alrededor del corazón. Seguramente él pretendía tirar del cordel para recuperarlo una vez ella hubiese caído en la trampa.
Con el mismo gesto que cortó el hilo, aprovechó para seguir con el movimiento y, cargada de rabia clavó con tanta fuerza la navaja en mitad del corazón, que le traspasó su mano. Pero daba igual...él ya no la volvería a engañar tan fácilmente...
martes, 14 de julio de 2009
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